Policía simuló heridas en cumplimiento del deber para obtener un ascenso

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POLICIA HERIDO

Aunque la difundida afirmación de que el ser humano usa tan solo el 10% de su cerebro es simplemente un mito, lo cierto es que muchas veces pareciera que es real. E incluso se podría decir que hay casos en los que algunos usan menos de ese 10%. Lo ocurrido en la madrugada de ayer con un suboficial de la Policía del Chaco, pareciera encuadrar en ello.

Gran repercusión tuvo en los portales y redes sociales la noticia: un policía resultó baleado al evitar el robo de una motocicleta. Se trataba de un accionar loable, meritorio. El uniformado oyó los gritos de auxilio de una pareja, salió de su domicilio, se identificó ante los delincuentes, y estos no dudaron en dispararle. Una situación digna de lo que en la fuerza se reconoce con un ascenso por mérito extraordinario.

Pero al parecer, la cosa no fue tan así. El hecho en cuestión había ocurrido alrededor de las 3.30 de la madrugada del jueves en Fontana. Según lo denunciado por Cristian Figueroa, él y su pareja circulaban en moto por avenida Alvear y posteriormente por calle Río Negro, cuando notaron que eran seguidos por dos sujetos a bordo de una Honda New Wave negra, los cuales a los pocos metros los interceptaron y amenazaron con un arma de fuego, por lo que reaccionaron pidiendo auxilio a los gritos.

Estos gritos fueron escuchados por un vecino, el cabo de Policía Leonel Pascual Isidoro Galarza, que salió en plena madrugada de su domicilio para intervenir en el hecho y, a viva voz, se identificó como policía, recibiendo en respuesta un balazo por parte de la dupla criminal que luego se fugó por Pasaje Roldán, sin lograr robar a sus víctimas.

La pareja que se salvó del asalto pidió asistencia urgente para el uniformado, que fue socorrido por una ambulancia que lo trasladó de in‑ mediato al Hospital Perrando, donde se consignó que presentaba una herida de arma de fuego en el abdomen, sin que afectara órganos y permanece internado en observación. Además de la gravedad del hecho denunciado, otro caso de salvaje inseguridad en el Gran Resistencia, el hecho se destacó por la valerosa acción del policía que fue calificado como un héroe.

SE DESMORONA LA HISTORIA

Pero mientras las repercusiones se viralizaban en las redes sociales, la propia Policía del Chaco realizaba una investigación del hecho, ya que para los sabuesos de Investigaciones Complejas había puntos que no les cerraban. Uno de los primeros pasos fue relevar las cámaras de seguridad: recabaron los registros del domo de videovigilancia de avenida Alvear y ruta 11 y también los de distintas cámaras de casas particulares sobre el recorrido denunciado por la víctima del asalto.

El análisis de estas imágenes sumó más sospechas: en ningún momento se observa que terceras personas estén siguiendo a Figueroa y su pareja, tal como lo había denunciado en su exposición en la comisaría Tercera de Fontana. Las dudas generadas por esta incongruencia entre la denuncia y las imágenes hicieron que los agentes de Investigaciones vayan a tomar contacto directo con Figueroa, trasladándolo a la unidad para que explique lo ocurrido. Fue entonces cuando el denunciante se «quebró» y, según las fuentes de la investigación, dijo que «todo fue armado y abonado» por el cabo Galarza.

La herida producida por el impacto de bala.

La nueva declaración fue inmediatamente asentada y puesta en conocimiento de la autoridad judicial. En su segunda declaración, la supuesta víctima contó que había mantenido una reunión previa con Galarza en la que el uniformado le dijo lo que tenía que denunciar. Incluso le remarcó que debía «autolesionarse» en un brazo para simular un forcejeo por la moto que supuestamente querían robarle. Le explicó que él saldría en su auxilio.

No solo eso. Figueroa también admitió haber observado el momento en que el propio Galarza se efectúa el disparo. Paralelamente, personal del Departamento de Cibercrimen procedió a la extracción de chats de aplicaciones de mensajería del celular de Figueroa, el cual fue formalmente secuestrado.

Además, en la comisaría Tercera de Fontana, dos mujeres prestaron declaración testimonial que, según los investigadores, corrobora esta segunda versión aportada por Figueroa. Con todos estos elementos, muy comprometedores, la fiscal Mariana Echarri dispuso la aprehensión tanto del cabo Leonel Galarza, como de su supuesto cómplice en esta llamativa y audaz fábula, Figueroa, en el marco de una causa caratulada como «supuesta falsa denuncia». Con la orden de la fiscal, los agentes de Investigaciones y de la comisaría Tercera de Fontana procedieron a la detención de Galarza, que hizo entrega de un arma de fuego tipo revólver calibre 32 con cuatro cartuchos sin percutar y una vaina servida en su interior.

¿QUÉ PRETENDÍA?

Consultada una altísima fuente de la Policía del Chaco sobre los motivos por los que un uniformado puede obrar de tal manera, la respuesta fue directa: «Buscaba un ascenso por mérito extraordinario«, dijo a NORTE. El efectivo policial fue separado de funciones con retención de haberes y, paralelamente a la causa judicial, el Órgano de Control Institucional instruye el sumario para determinar la responsabilidad administrativa del agente que se encuentra alojado en la División Violencia Familiar y de Género metropolitana.

Fuente: Diario Norte

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