«El Insssep no va a dejar sin atención a nadie»
Un grupo de familiares de niños afiliados al Insssep reclamó este martes a las autoridades para que den continuidad a tratamientos de alta complejidad en el Hospital Italiano de la ciudad de Buenos Aires.
Frente a esta situación, el presidente del organismo, Rafael Meneses, aseguró que desde la semana pasada se mantiene un diálogo permanente con las familias y que en ningún caso se dejará a los pacientes sin atención.
En forma personal
Meneses explicó que mantuvo encuentros personales para escuchar su realidad y analizar cada caso, más allá de los datos administrativos y del historial clínico de los pacientes.
Al destacar que se continúa dialogando con la institución médica también mencionó que se trata de una situación compleja, en la que siempre se contemplaron alternativas en centros de primer nivel. «Se trabaja para dar opciones y contener a las familias. En ningún momento se pensó dejar a nadie sin la atención correspondiente», insistió.
Otros centros
El titular del Insssep detalló que, de un grupo de 12 pacientes, solo dos requieren procedimientos para el recambio de dispositivos médicos y ya cuentan con destino definido, turnos y lo necesario para resolverse.
Los demás son controles programados de pacientes sin síntomas, y que, según indicó, pueden organizarse de manera adecuada en otros centros de similar complejidad.
Sin descartar cambios
Para el Insssep uno de los puntos en discusión con el Italiano es el criterio con el que se establecen controles y que de haberse presentado una situación de urgencia la respuesta hubiera sido inmediata.
Ante un eventual cambio de sanatorio, aclaró que no se descarta y que se evalúan derivaciones a otros centros. «El Italiano es un centro de primer nivel, como también lo son otros. Las opciones que se ofrecen son válidas y ninguna implica dejar sin atención a pacientes en situación de vulnerabilidad o mayor riesgo», subrayó.
Canales abiertos
Finalmente, Meneses reconoció la complejidad de las patologías y la angustia genuina de las familias, y reiteró que la obra social está a disposición. «No existe ninguna intención de abandonar a quienes necesitan atención. Hay opciones y canales abiertos para que las derivaciones se realicen como corresponde», concluyó.
En declaraciones a Somos Uno que en los últimos días se produjeron situaciones que incrementaron la preocupación de los padres de niños en tratamiento. «Conocemos cada caso pero no de la manera que por ahí se ha planteado de manera pública», agregó.
Una obra social ocupándose
«Lamentablemente observamos un oportunismo político; hay personas o sectores aprovechándose de una situación que no debiera estar en este nivel de complejidad porque hay una obra social ocupándose de las cuestiones que hay que resolver», remarcó.
El titular del Insssep notó que «detrás de un genuino pedido de atención médica que en ningún momento se negó, hay un sector que trató de llevar alguna incertidumbre con un oportunismo».

Dos casos
En diálogo con NORTE Cecilia González, mamá de Guillermina, contó que su nena tiene síndrome de Angelman, reacciones refractarias, y que entre otros cuidados toma seis anticonvulsivantes, le colocaron un implante de estimulador vagal y se alimenta a través de un botón gástrico con una dieta cetogénica.
«En el Hospital Italiano pudimos hacer un control en agosto y ya venía la obra social con derivaciones problemáticas. Ahora que nos tocaba ir de nuevo, a fin de año pero no pudimos hacerlo», lamentó.
«La semana pasada hizo convulsionó por tres horas. Pudimos hacer que ceda en casa con el equipo de sus médicos de Buenos Aires vía WhatsApp. Con Guille hace 14 años que estamos en tratamiento, o sea, ella no se va a curar. Esto es algo que tiene para toda la vida», remarcó.
Otro caso es el de Ana María, la mamá de Bautista Riveros, un chico de 13 años con discapacidad, a partir de un sindrome genético y que hace tres años se despertó una epilepsia severa, con múltiples convulsiones y en gran cantidad que son muy difíciles de manejar.
También contó que en la provincia no pudieron estabilizarlo porque desarrolló una intolerancia a los anticonvulsivos. «Me derivaron a Buenos Aires y para su caso no funcionó la terapia en el Garrahan y sí en el Italiano, donde el tratamiento no es tan costoso como se dice», describe.
En el segundo centro empezó desde cero hasta llegar a usar 6 anticonvulsivos en las dosis máxima más dieta cetogénica, en febrero de 2025 le colocaron un neuroestimulador que permite frenar las convulsiones.
«Ahora estoy pidiendo la continuidad de su tratamiento en el Hospital Italiano porque empezar todo desde cero en otro centro es muy angustiante», señala.
