Plan de Seguridad Pública: creer o no creerle a Capitanich es la cuestión

«Los anuncios del gobernador en materia de inversión en tecnología, como la denuncia digital, cámaras de seguridad, centros de monitoreo y control de móviles por GPS, como asimismo la implementación del instituto del defensor policial y de la dirección de control policial, y de un nuevo plan de seguridad pública reiterados ayer en Sáenz Peña en la primera reunión del Consejo Provincial, dejan mucho que desear.

Tal como ocurrió a fines de 2019, y en varias oportunidades en 2020, Capitanich volvió a prometer casi las mismas cosas ¿Habrá que creerle ahora?

Los planes de seguridad en los gobiernos de Capitanich siempre fueron confusos, incoherentes, ineficaces y carentes de rigor científico. Así se mezclan conceptualmente ideas con proyectos, planes con propuestas y expresiones de deseos, programas sin objetivos, metas, montos de inversión e impacto. La planificación carece de un diagnóstico preciso, no se identifican claramente los problemas a resolver, y no se informa sobre el análisis de alternativas más costosas o más baratas que tiendan a solucionar el problema o conflicto social que se pretende abordar.

Y en esta oportunidad se notó nuevamente la ausencia de un plan real, porque cuando Capitanich decide ejecutar realmente un plan de inversiones sea de la finalidad que fuere, como corresponde anuncia el monto de la inversión, las fuentes de financiamiento, el horizonte del proyecto, plazos y etapas de ejecución. Nada de esto dijo en Sáenz Peña, así que me permito dudar del plan anunciado.

El otro tema que el gobernador reiteradamente elude tratar es la política de recursos humanos, el capital más importante de la organización policial, incluyendo a la política salarial.

En varias oportunidades desde nuestra ONG de Policías Autoconvocados hemos manifestado que con salarios de pobreza y miseria, achatamiento salarial que conspira contra la carrera policial y montos en negro, hablar de proyectos de incorporación de tecnologías en seguridad es casi una burla hacia los policías.

Si un policía no puede subsistir mínimamente, cómo hará para manejar recursos tecnológicos tan modernos y sofisticados, y someterse a procesos de capacitación intensivos, con diplomaturas y tecnicaturas, con tantas necesidades básicas insatisfechas.

Solo basta con mencionar un indicador objetivo como el costo de la CBT del INDEC para una familia tipo que define la línea de pobreza de enero/21: $ 56.459 y compararlo que el sueldo de bolsillo de un Agente de policía: $ 37.000, de los cuales $ 12.200 son sumas en negro (33%), con una brecha de ingresos del 53% con relación a la CBT.

A un gobernador que tiene su palabra devaluada y hasta su firma devaluada es muy difícil creerle, y si no preguntemos a los docentes como les fue con la “cláusula gatillo”.

*Cr. Livio Fernández
Secretario General
Policías Autoconvocados por un Salario Justo

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