Editorial: El virus que llegó silenciosamente y alarmó a la región

Llegó de la manera menos esperada, silenciosamente y sin dar indicios de que ya estaba entre nosotros. Fue a través de una paciente de la zona rural de Tres Isletas que el pasado domingo 17 de mayo arribó al hospital de esa localidad por una complicación cardiológica, producto de su embarazo. El caso merecía una atención de mayor complejidad y la trasladaron el lunes a Castelli. Aquí, al menos 40 personas, entre médicos, especialistas, enfermeros, ambulancieros, mucamas, entre otras, tuvieron contacto con ella, sin siquiera imaginarse de que era portadora del virus que alarma al mundo entero; como tampoco lo imaginaría ella. A mediado de semana fue trasladada a Resistencia donde finalmente se confirmó que se trataba de una paciente asintomática, y se activaron todas las alertas en Castelli, en Tres Isletas y en todos los municipios de la región, adoptando medidas extremas, casi sin precedentes en esta larga cuarentena. Y está bien que cada intendente cuide a su comunidad.

El desconcierto se generó al momento de saber cuál es el nexo epidemiológico de esta paciente, es decir cómo, dónde y cuándo contrajo la enfermedad. Y la otra gran preocupación es saber cuántas personas tuvieron contacto con ella en los últimos días. Según un primer relevamiento de las autoridades de Zona Sanitaria, serían al menos 40 de Castelli y 20 de Tres Isletas, casi todos trabajadores de salud. Y esa es la lista de los famosos casos En estudio que emite el informe diario, cuando se trata de personas que no tienen síntomas pero que estuvieron en contacto directo con personas infectadas.
Parece paradójico, pero a la vez es lógico que sea el mismo sistema de red sanitaria de la provincia el que exponga a la propagación del virus. Pasó en el Perrando, estamos implorando que no haya sucedido lo mismo en nuestra zona con la conexión de esta paciente con personal de Tres Isletas y Castelli, y a la vez con otros internados que ayer fueron interceptados al llegar a Sauzalito para someterlos a aislamiento preventivo. El Gobernador dijo que el sistema sanitario es uno solo, y que a través de la red provincial de salud pública se podrá derivar pacientes de cualquier lugar a cualquiera de los hospitales preparados para esta circunstancia, entre ellos el de Castelli que tiene 57 camas, 45 equipadas con oxígeno y 10 para terapia intensiva.

Creo que cuando conozcamos esos resultados, recién vamos a saber dónde estamos ubicados, recién vamos a tener un panorama más claro respecto del futuro inmediato de las medidas que se van a adoptar en los primeros días de la semana entrante. Y seguramente, recién vamos a entender que esto no es una pandemia que la vemos sólo por televisión o leemos en noticias de otras ciudades, sino que está aquí, a la vuelta de casa. Creo que demasiado le hemos desafiado y hasta subestimado como sociedad, con un nivel de movilidad del 75 por ciento de población en los últimos días, con un porcentaje del 90 por ciento de comercios abiertos, y colas en todos lados, entidades desbordadas, gente paseando sin motivos por las calles. Hoy es el momento de parar la pelota, y mirar hacia adelante con sentido común y conciencia ciudadana.

LOS HEROES ANONIMOS

Esta pandemia está logrando profundos cambios en la escala de valores de la sociedad. Y sin dudas, entre los primeros niveles de valoración están los trabajadores de la salud (y dentro de este sector los trabajadores de la salud pública). Son el principal recurso humano para hacer frente a esta pandemia, los que exponen sus vidas para estar en este ámbito que ya de por sí es de alto riesgo de contagio.

El problema, y lo triste, es que son tan manoseados por el poder político, siempre lo fue, pero en este contexto duele aún más. Duele que haya precarizados exponiendo sus vidas con sueldos en negro que rondan los 10 mil pesos, duele que tengan que vivir implorando una recompensa, un pase a planta, una condición digna de trabajo. Entonces también es momento de cambiar esa escala de valores y transformarla en verdaderas reivindicaciones laborales, porque son a quienes al final de esta odisea, los podremos mirar decirles simplemente gracias.

*Por José María Cuellar

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