El mensaje de una joven chaqueña: “No se valora a la gente de campo, pero sin nosotros el pueblo no se abastecería”

Karen Balderrama tiene 22 años y vive junto a su familia en el Impenetrable chaqueño. Aquí, da testimonio de la vida en el monte y expresa sus anhelos para el futuro. Además, el trabajo clave de la Fundación Gran Chaco en la región.

“En el Chaco todavía tenemos tierras con monte, pero se sigue talando mucho. Por eso cada vez hace más calor y hay sequía”, asegura Karen Balderrama (22), que vive junto a su familia en Misión Nueva Pompeya, en el Impenetrable chaqueño.

La escasez de agua no es, solamente, un problema de los Balderrama. En el Chaco Seco llueve poco y el agua que se extrae -con bomba- de las perforaciones es bastante salada. También se la consigue a través de los aljibes y, en ocasiones, la municipalidad ayuda llevándola a las casas, pero aún así, a veces escasea. Y quedarse sin este recurso, es sabido, dificulta el día a día.

El tema del agua es abordado por la Fundación Gran Chaco que, desde hace 20 años, trabaja generando propuestas y soluciones para mejorar la vida de las familias de la zona, como la familia Balderrama. De eso da testimonio Silvina Sampastu, directora de Proyectos de la Fundación.

“Tenemos una agenda amplia que contempla el acceso al agua para comunidades rurales dispersas, el cuidado del monte, la reforestación y planes de conectividad que llevan Internet a las zonas más alejadas, entre otros temas”, resume.

La metodología, explica Sampastu, consiste en fortalecer a las organizaciones de base para dejar capacidades instaladas que permitan tomar decisiones y acceder a nuevos desafíos en el futuro.

Karen y su familia crían chivosKaren y su familia crían chivos

En ese sentido, a mediados de agosto, el Gobierno del Chaco y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) firmaron un Memorando de Entendimiento con el propósito de fortalecer las políticas públicas de la provincia orientadas a la erradicación de la pobreza y el hambre, así como también a consolidar sistemas agroalimentarios sustentables. Todas estas iniciativas están ligadas directamente a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) promovidos por Naciones Unidas.

“La firma de este acuerdo es un hito para la provincia porque puede potenciar las acciones en materia de seguridad alimentaria y agricultura familiar para los pueblos de la región. Contar con la articulación del Estado es fundamental para avanzar en los temas que afectan de manera directa la vida de las comunidades rurales y familias de productores y productoras”, dijo Silvina Sampastu, de la Fundación Gran Chaco.

En sintonía, María Laura Escuder, oficial de programas de FAO Argentina, destacó que la finalidad del acuerdo es fortalecer los sistemas agroalimentarios de la provincia, incrementando la disponibilidad y el acceso a una alimentación segura y saludable, teniendo en cuenta la sustentabilidad, el respeto por el ambiente, el rol clave de la mujer y la importancia del arraigo en la ruralidad.

El Memorando está en línea con el apoyo que hace la FAO a los países para implementar y monitorear la Agenda 2030, que incluye los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), como una plataforma para los planes nacionales de desarrollo durante los próximos años. Con el Gobierno del Chaco la FAO trabajará principalmente el ODS1, “Fin de la Pobreza” y el ODS2, “Hambre Cero”.

Mario Lubetkin, de la FAO; el gobernador chaqueño, Jorge Capitanich; el canciller Santiago Cafiero y la ministra de Desarrollo Social del Chaco, Pía Chiacchio Cavana, tras la firma del documento Mario Lubetkin, de la FAO; el gobernador chaqueño, Jorge Capitanich; el canciller Santiago Cafiero y la ministra de Desarrollo Social del Chaco, Pía Chiacchio Cavana, tras la firma del documento

La escasez de agua no es el único problema al que se enfrentan en el Impenetrable chaqueño. Según Karen, también está la necesidad de un mejor acceso a Internet, así como también a distintos tipos de capacitaciones, sobre todo vinculadas a cómo aprovechar mejor el monte y sus frutos, “porque es muy rico, pero hay que saber utilizarlo”.

Otro tema clave, dice la joven -que estudia para ser maestra y es mamá de un varón llamado Abner- tiene que ver con la educación con perspectiva de género. “Acá somos muchas las mamás solteras que debemos hacernos cargo de todo porque a los hombres no se les exige nada. Esto tiene que cambiar y, para eso, hay que educar a las nuevas generaciones”, asegura.

Además de educación con perspectiva de género, la joven hace hincapié en la discriminación que padecen los campesinos y en la necesidad de promover prácticas antidiscriminatorias. “De chica viví en la chacra de mis abuelos y, cuando terminé la primaria, me fui al pueblo para hacer el secundario. Y la verdad es que me costó mucho. Un poco por la timidez y, otro poco, porque tenía que andar como escondida. En el pueblo uno siempre es ‘el campesino’ y, en vez de valorarlo, se burlan”, describe Karen.

Y cierra: “Lamentablemente, no se valora a la gente de campo. Pero sin nosotros el pueblo no se abastecería. A veces no nos quieren pagar lo que corresponde por los productos porque ‘son de acá nomás’; pero no dudan en pagar a un precio altísimo productos que vienen de afuera, por ejemplo de Resistencia”.

*Publicado en InfoBae

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