DOS FENÉMENOS CLIMÁTICOS GOLPEARON A LA COMUNIDAD DE CASTELLI

Primero una tormenta con vientos huracanados y caída de granizos que dejó como saldo por lo menos 200 casas afectadas, 130 árboles caídos y 18 familias evacuadas. A las pocas horas, una lluvia que osciló los 100 milímetros y que complicó más la situación, dejando barrios anegados, calles intransitables y a numerosas familias con agua en el interior de sus viviendas. Esto se suma a una sucesión de precipitaciones que se vienen registrando en las últimas semanas, que alcanza un promedio de 350 milímetros en poco más de un mes.
La Municipalidad decretó la Emergencia Hídrica a principios de semana y junto a distintos organismos e instituciones que conforman el equipo de Defensa Civil trabajan para llevar asistencia a los damnificados por los distintos fenómenos.
El lunes 7 por la tarde azotó a Castelli una cola de tornado con fuertes vientos que ocasionaron graves daños materiales en distintos puntos de la ciudad y en zonas rurales. Según los registros de las autoridades locales, alrededor de 200 casas fueron afectadas, de las cuales al menos 70 padecieron destrucción total. Además, se contabilizaron 130 árboles derribados, caídas de postes de luz y del tendido eléctrico. En la zona rural, el mismo fenómeno acompañado por la caída de granizos ocasionó daños incalculables en los cultivos de sandía y zapallo, productos que ya estaban listos para ser cosechados y comercializados.
A esto se le sumó una lluvia de aproximadamente 100 milímetros durante las primeras horas del viernes, lo que complicó aún más la situación de cientos de familias. La abundante cantidad de agua ocasionó el colapso de los sistemas de desagües y por algunas horas la ciudad se convirtió en una inmensa laguna. Inmediatamente se dispuso un operativo conjunto entre el Municipio y Vialidad Provincial y pusieron en funcionamiento una bomba sobre la Ruta Nacional 95 con una capacidad de bombeo de 4 millones de litros por hora para reforzar la salida de agua del canal Nº1 y poder desagotar la ciudad.
Si bien es cierto que no son normales los registros de lluvias que se dieron en estas últimas semanas en Castelli, la realidad demuestra que una vez más quedó en evidencia la falta de obras públicas y de una planificación urbanística que contemple soluciones de fondo a estos eternos problemas de desagües de todos los sectores de la ciudad.
Desde un primer momento funcionarios municipales y provinciales se abocaron a la tarea de llevar las primeras asistencias y recorrer los distintos sectores afectados, pero sin dudas que el Estado tendrá que orquestar un plan de asistencia a los afectados para que puedan reorganizar sus vidas y reconstruir lo perdido.

*Por José María Cuellar
FOTO: facebook Blas Hofsetz

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