Finalizó la campaña frutihortícola en Castelli

Finalizó otra campaña de cosecha de sandía, calabazas, zapallos y melones en esta parte de la Provincia que no alcanzó a cumplir con las expectativas previas a partir de los condicionamientos ocasionados por la escasa demanda de los grandes mercados, los bajos precios y las adversidades climáticas.

Cosecha de frutas; esta actividad además genera mano de obra para muchas familias de la zona que se dedican a recolectar la producción en los campos.

Según estimaciones, esta campaña que culmina tuvo complicaciones similares a la del año anterior, motivadas por la escasa demanda de grandes mercados nacionales que terminó generando una caída desmedida de los precios apenas haberse iniciado la cosecha entre la última semana de octubre y la primera semana de noviembre. Las condiciones climáticas también fueron claves en un época determinante para el proceso de carga de las plantaciones, habiendo padecido días con temperaturas picos de 47 grados en el mes octubre, donde también se sufrió la ausencias de precipitaciones.

La realidad indica que quedaron lotes enteros sin cosechar por la baja demanda y los bajos precios donde a los productores directamente no les convenía levantar la producción, razón por la cual decidieron destruir sus rastrojos.

No obstante, como dato positivo, nuevamente se pudo observar cómo esta actividad movilizó a un importante sector de la economía regional, generando mano de obra para los recolectores de las frutas y operaciones comerciales positivas, especialmente para los productores que lograron buenos rindes y cosechas tempranas.
Los principales compradores llegaron de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe que apuntaron especialmente a la sandía y los zapallos coreanos, mientras que Salta y Tucumán despertó su interés por el zapallo plomo.

SUPERFICIE Y RINDES

La superficie total de siembra en la zona productiva de Castelli fue de 2.800 hectáreas, un 15 por ciento menor a la campaña del 2018 que había alcanzado una extensión de 3.200 hectáreas.

• La producción se comercializó por mayor a otras provincias, como así también muchos productores posicionaron sus productos en comercios locales.

De este total, 1.800 hectáreas fueron de zapallo de distintas especies, mayormente el coreano que históricamente tiene buena demanda comercial; 800 hectáreas fueron ocupadas por siembra de sandía y apenas 200 sembradas de melón.
En la región conviven pequeños productores que siembran desde media hectárea hasta grandes productores que alcanzan las 80 hectáreas de distintas especies. Los rendimientos fueron relativos, pero en términos generales se logró cosechar un promedio de 6 tonelada por hectárea, tanto de sandía como de zapallo; con algunas excepciones de productores que lograron superar los 20 mil kilos de rinde.

Para el período de siembra de este año, según estimaciones del Ingeniero Hugo Kolazinski de la delegación local del Ministerio de la Producción, se espera que se mantenga la misma superficie en la zona, lo que será otra fuerte apuesta de los productores que desde hace años trabajan la tierra produciendo frutas.

PRECIOS Y DEMANDA
Los precios y la demanda fueron un factor determinante nuevamente en esta campaña.
El primer dato negativo para la producción local, es que los grandes compradores que históricamente llevaban la producción de la zona a los principales mercados de Buenos Aires y Rosario, hoy ya buscaron otras regiones para adquirir frutas, por distintas razones. Esta campaña que finalizó, la vecina provincia de Formosa nuevamente se anticipó a la cosecha de su producción y eso también afectó a nuestra zona en lo que respecta a los rendimientos de precios establecidos por las primicias.

Los primeros equipos de fruta comenzaron a salir en la última semana de octubre con valores que generaban expectativas. En esos primeros días, la sandía tuvo un pico de entre 15 y 16 pesos por kilo y el zapallo alcanzó los 20 pesos por kilo.

Alrededor de 800 hectáreas de sandía en la zona con rindes promedios de 6 toneladas, fue el resultado de esta campaña que finalizó

Sin embargo, 10 días después los precios bajaron abruptamente, llegando a venderse a 3 pesos el kilo, tanto de sandía como de zapallo; precios que incluso quedaron por debajo del piso de la campaña anterior.
El ingeniero Kolazinski diagnosticó que “se fueron sumando diversos factores que terminaron afectando la comercialización de nuestra producción, y sin dudas el factor marcado por la crisis económica del pais fue determinante”, expresó. Señaló que “fue una campaña regular con poca demanda, con precios inestables y un factor climático que terminó afectando notablemente en el rendimiento de la producción”. El profesional reconoció que “ya no somos los principales productores de sandía y zapallo”, haciendo alusión al surgimiento de otras regiones productivas de provincias vecinas como Formosa y Corrientes.

No obstante, se mostró optimista con relación a la próxima campaña al señalar que se espera que se mantega la misma superficie de siembra para el próximo periodo de siembra que normalmente inicia a mediados de julio y principios de agosto.

LA PUJA POR LOS PRECIOS
Históricamente la producción de frutas quedó envuelta en la puja por los precios con los compradores que generalmente terminan imponiendo las condiciones. “Es algo inevitable que nos supera año tras año porque los compradores vienen a especular con los precios y se terminan llevando los productos a cualquier precio”, explicó un productor al ser consultado por esta situación. Y Agregó que “es difícil sostener un precio unificado porque aquí hay tratos directos entre los compradores y cada productor, con el condicionante de que no podemos tener mucho tiempo la producción en los campos.

A pesar de las adversidades, la cosecha de frutas sigue siendo un eslabón importante en la cadena productiva de la región

La Asociación de Productores Frutihortícolas se creó con el fin de acompañar a los propietarios de sembrados e incluso recibió una planta de lavado y empaque de zapallo para darle un valor agregado a la producción, pero hace dos años fue vendida a otra provincia. “Lamentablemente los productores tenemos que arreglarnos como podemos porque no tenemos asistencia del Gobierno, a pesar de ser un factor que mueve la economía regional cada año”, lamentó este pequeño productor.

Sin dudas, esta actividad que ocupa un rol importante en la cadena productiva de la región, generando mano de obra y movilizando muchos eslabones comerciales, necesita un respaldo firma y constante del Estado con un incentivo financiero para cubrir costos de producción, pero fundamentalmente con un acompañamiento en la cadena de comercialización y en la búsqueda de generarle un valor agregado a los productos.

Producción periodística: José María Cuellar (Publicado en Suplemento Norte Rural el 15-01-2020)

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