Violencia en Siria: al menos 180 muertos en tres ataques

Hubo dos atentados en Homs y Damasco, reivindicados por el ISIS.  Además, tropas oficiales atacaron en Aleppo.

A pesar de la contraofensiva del ejército sirio y de la coalición internacional, el grupo terrorista de ISIS volvió a atacar con toda su violencia en Siria. Al menos 180 personas murieron ayer en los dos atentados perpetrados en Homs y Damasco y reivindicado por el grupo yihadista.  Un doble atentado con coche bomba en Homs, en el centro de Siria, dejó al menos 57 muertos y decenas de heridos, la mayoría civiles, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH).

Los atentados parecían haber causado grandes daños materiales, reventando los escaparates de las tiendas y destrozando coches y minibuses.

Homs está controlada casi en su totalidad por el gobierno sirio, aunque regularmente ha sido blanco de atentados, el último de ellos el mes pasado, cuando al menos 22 personas murieron en un doble atentado suicida reivindicado por ISIS.

Unas horas después del ataque en Homs, el grupo yihadista volvió a atacar en el sur de la capital Siria, Damasco, cerca de Sayeda Zeinab, un importante santuario del shiísmo que abriga el mausoleo de una de las nietas del profeta Mahoma.

Allí al menos 30 personas murieron y decenas resultaron heridas en una serie de atentados La televisión estatal dio un saldo de 30 muertos en tres atentados, uno de ellos con coche bomba, cometidos por atacantes suicidas.  “Los atentados coincidieron con la salida de la escuela, por lo que murieron varios alumnos”, precisó la televisión.

Cerca de ese mismo santuario, a fines de enero, al menos 70 personas murieron en un triple atentado también reivindicado por el ISIS.

La frecuencia de los ataques y el número de las victimas confirman algo que muchas veces queda bajo silencio: que las principales victimas del terrorismo yihadista son en primer lugar los ciudadanos musulmanes (solo en el 2015 murieron más de 23 mil musulmanes victimas de ataques terroristas).

Mientras tanto, en otras zonas del país, continuaban los combates. En la estratégica provincia de Aleppo (norte), las tropas del régimen lograron avanzar gracias a una ofensiva lanzada a principios de febrero con el apoyo de la aviación rusa y el Hezbollah libanés.

En los combates con el ejército sirio y en bombardeos rusos en el este de la provincia murieron al menos 50 yihadistas, según el OSDH.

Además de Rusia, está implicada en el conflicto también la coalición internacional dirigida por Estados Unidos, que bombardea al ISIS desde 2014. Y, desde hace una semana, Turquía lanza ataques aéreos contra las fuerzas kurdas sirias cerca de su frontera.

Esta situación muy compleja dificulta la aplicación de un acuerdo que sea aceptable para todas las partes interesadas para un alto el fuego.

El Secretario de Estado norteamericano, John Kerry, que se entrevistó por teléfono con su homólogo ruso, Serguei Lavrov, dijo ayer en Amman haber alcanzado “un acuerdo provisional en principio sobre los términos de un cese de las hostilidades, que podría entrar en vigor en los próximos días”.

“Estamos hoy más cerca de un cese el fuego”, aseguró Kerry, que desde hace días trata de concretar con Moscú la aplicación del acuerdo internacional concluido en Múnich los pasados días 11 y 12 de febrero, en el que se había establecido un “cese de las hostilidades” que al final no se aplicó.

El Secretario de Estado añadió ante la prensa que los presidentes ruso y estadounidense, Vladimir Putin y Barack Obama, “podrían hablarse en cuanto sea posible (…) para la puesta en marcha” de ese cese de las hostilidades.

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